El sacerdote cubano y expreso político Enrique Corona recuerda, en una entrevista con Francis Sánchez, director de Árbol Invertido, el momento en que fue detenido, con unos 20 o 21 años, mientras trabajaba como enfermero en el hospital de Boniato, en Santiago de Cuba. Según relata, fueron a buscarlo con el pretexto de que lo necesitaban en otro lugar y terminó trasladado a Versalles, centro de investigaciones de la Seguridad del Estado en esa ciudad.
El video muestra a Corona describiendo sus primeras horas detenido, marcadas por el miedo y la incertidumbre. Cuenta que lo desnudaron, le hicieron fotografías y le comunicaron que, desde ese momento, su identidad quedaba reducida a un número:
"Me dijeron que ya mi nombre era un número. No me acuerdo el número. Recuerdo que terminaba en 23."
Después, según recuerda, lo condujeron por un túnel oscuro hasta una celda. El sacerdote evoca el desconcierto de no saber qué iba a ocurrir ni cuál era exactamente la acusación en su contra. "Iba con mucho pánico", afirma sobre aquel momento. Corona explica que pasó horas sin recibir información y que solo al día siguiente tuvo su primera entrevista con los agentes:
"No sabía qué iba a pasar, no sabía exactamente cuál era la acusación, lo que vendría."