A un mes de su llegada a Brasil, Ricardo Acostarana reflexiona sobre lo que sintió antes de abandonar Cuba: "Asco, indiferencia, desilusión, repugnancia."
"Le están dando la espalda al pueblo que espera solidaridad del mundo libre y democrático", advierte Ferrer a las naciones que votan contra el embargo.
"Prefiero la incomodidad de una verdad que me obliga a responder por mis actos a la comodidad de una mentira que me convierte en prisionero de mí mismo."
Un jubilado cubano que trabajó 44 años como operador de grúa cuenta que los apagones le impiden cobrar su pensión y que el dinero no le alcanza para comer.