"El Gobierno quiere mantener el control, y ese control se llama hambre para el pueblo", denunció un campesino en Bayamo ante el deterioro de las cosechas.
Muchos cubanos salen cada día a recolectar leña. La crisis energética los fuerza a recorrer largas distancias para garantizar la cocción de sus alimentos.
Una vecina de Fontanar en el municipio Boyeros (La Habana) denuncia el estado del pan vendido en la panadería estatal: "Miren qué clase de asquerosidad".