El dúo Gente de Zona, Yotuel, Asiel Babastro y Descemer Bueno en el rodaje de Patria y Vida.
El dúo Gente de Zona, Yotuel, Asiel Babastro y Descemer Bueno en el rodaje de Patria y Vida. Imágenes: cortesía de A. Babastro.

"Ante todo, Patria y Vida es una declaración contra el miedo, contra mi miedo, contra todo mi sistema de creencias, y además un grito contra gente que amo, que es mi familia, probablemente una declaración de mayoría de edad..."

"Si estás preparado, puede ser el momento de hacerte una entrevista", le puse en un mensaje. En realidad, no hablaba de "una", sino "la" entrevista aplazada muchas veces contra mi voluntad, entre giros a veces tan inevitables como sobrevivir, de pronto, o el exilio. Siempre me había planificado para emplazarlo a que hablase de su vida y su trabajo artístico, pues conocía de primera mano su peculiaridad.

Recuerdo que un día estábamos en una cafetería en Ciego de Ávila, entonces ya él se había marchado a vivir y "triunfar" por su cuenta en la capital, fue una de las veces que empeñé mi palabra, y otro día me había acabado de enterar por el televisor sobre los nuevos éxitos de sus videoclips en la gala nacional de los Premios Lucas. En fin, acumulaba una deuda para mí importante, cuando hace poco me tomó por sorpresa la aparición del videoclip Patria y Vida, y el sentimiento de que allí estaba, otra vez, para asombro general, el nombre del amigo: Asiel Babastro.

Nos avisó de él por primera vez una amiga, la poeta Martha Núñez, que "lo había descubierto" en la ciudad de Morón. Desde entonces en nuestra casa su visita fue un regalo, especialmente para Ileana que escuchaba sus poemas y celebraba sus experimentos visuales. Tan joven, casi un niño, rebelde, tatuado, inquieto, podía hablarse con él de todo. Sus primeras creaciones se parecían a una generación desasida de clichés triunfalistas. Mostraba el nerviosismo y la madurez de una angustia provocada por un montón de intereses que se le juntaban en la conversación, entre la literatura, la fotografía, la canción o la realización audiovisual.

Iba y venía siempre con algún proyecto nuevo. Me dejé llevar más de una vez por su entusiasmo y entré en sus planes, como el de tramar una película, o fundar un grupo de realización de cortometrajes, haciendo oídos sordos del aldeanismo y el totalitarismo que cortaban el aire.

Imagen usada como identidad visual de Árbol Invertido.
Imagen: Asiel Babastro Quesada

En cierta oportunidad le pedí autorización para usar de manera especial una foto suya, con temor de que lo considerase inapropiado —lo hubiera entendido—, pues él llevaba rato instalado en algo parecido al éxito, entre la farándula de La Habana... pero, su respuesta tampoco me decepcionó. Y la fotografía, en que él mismo inhalaba o exhalaba como un suspiro la bandera cubana, devino durante muchos años la imagen, la identidad visual de nuestra revista Árbol Invertido.

Asisto al fenómeno del video Patria y Vida, al tiempo que sé que su realizador es este cubano descendiente de negros, nacido en una familia de revolucionarios, incluso militares, y valoro cómo ha tenido el talento y el riesgo de dar otro gran salto.

Hoy la entrevista debe ser muy distinta a lo que hubiera jamás planificado, pues toca hablar de lo que todo el mundo habla. Sin embargo, me parece suficiente ceñirme al video, para indagar por el joven cubano, el amigo, el artista cuya voz no se escucha en Patria y Vida, pero sí se ve, y con gran fuerza.

Hechas las preguntas, en poco tiempo recibo sus respuestas en caliente, a viva voz.

 

¿Cómo llegas a este videoclip?

Patria y Vida viene siendo un punto de inflexión en mi destino político, y entiéndase la política como ese departamento del ser del que uno nunca puede desligarse, sobre todo porque, entonces, se carecería de un componente social. Hay un trabajo anterior a Patria y Vida que es Ámame como soy yo, una canción de Orishas, Beatriz Luengo y Ara Malikian.

Teniendo en cuenta todo el adoctrinamiento al que estamos sometidos en Cuba, esa falta de libertad social a la que todo el tiempo estamos sometidos, vivir ahora en un país donde no se sabe qué hacer con tanta libertad te genera un momento de, primero, poder escucharme, escuchar el pensamiento interior y valorar los compromisos, las dependencias, cuán cerca estoy de mi propia verdad, y, a partir de ahí, viene la obra exigiendo un lugar, pues como creador uno debe ubicarse donde se coloca la propia obra. Eso trae una nueva etapa de conflictos familiares, internos, conflictos con gente que conoces de toda la vida, que, por supuesto, están en un punto donde yo estuve antes. Cuando trasciendes tantas contradicciones, te das cuenta de que a la verdad hay que llegar con medios personales, porque de lo contrario estás precipitando un proceso que puede no ser espontáneo si se violenta. A partir de esa búsqueda asumí Ámame como soy yo. Es un video que habla de Cuba, que expone determinadas verdades, donde se manejan determinados conflictos sociales de Cuba, pero quizás no es tan frontal, es un discurso más retórico. Ese primer ejercicio de libertad mío me lleva a Orishas, y, por supuesto, a Beatriz Luengo y Ara Malikian, y luego, por el trabajo con Ámame como soy yo (que fue muy bien acogido por Rolling Stones, estuvo seleccionado entre los 15 videos más interesantes del 2020, fue parte de la selección oficial del World Short Film Festival, y bastante aplaudido por la gente en Cuba), Yotuel creyó que yo era la persona adecuada para hacer Patria y Vida.

Cuando lo asumimos, el video pasó por muchos resortes estéticos, pasó por muchas formas probables de hacerse, y además tuvo un montón de versiones, incluso edité un video que nunca vio la luz, hasta que llegó un punto en que yo dije: no tiene sentido que ellos no aparezcan ahí diciendo la verdad; o sea, la gente necesita ver a esos artistas que han trascendido al mundo, que han sido visibles para el planeta, defendiéndolo, diciendo esa verdad, pero de su boca, y con su performance, desde su postura, y empezamos a montarnos los máster.

Pensé cuál era la puesta más adecuada, y en qué forma podía ser eso más efectivo a nivel de comunicación, y, bueno, ahí surgieron esos máster en fondo oscuro, con una luz prácticamente cenital, con un entorno bastante directo. Quería que Gente de Zona estuviera en un punto de honestidad, y que la gente viera que estaban diciendo y haciendo cosas para ellos desde un sentido honesto, y por eso decidí, por ejemplo, que salieran sin gafas, Yotuel sin camisa y con la frase escrita en el pecho como un acto de libertad, también para que fuera inquietante, la gente aún le tiene miedo al cuerpo desnudo, resulta todavía un tabú, y, a partir de ahí, recrear ese ejercicio de libertad.

Montaje fotográfico: Árbol Invertido.
Imagen: Asiel Babastro Quesada

Sí pensé que era importante reunir símbolos y metáforas visuales potentes, que se viera Martí enfrentándose a una realidad monetaria, lo de quemar el billete, cuando el billete tiene su imagen, y habría que ver cuánto valor tiene la imagen en un billete y cuánto vale un billete por lo que tiene o por quién es, por lo que representa, hay toda una polisemia en un billete, en los héroes de los billetes, casi siempre el héroe más importante y el prócer fundamental de un país es el billete de menos valor, en este caso el de un peso cubano, y en este minuto, cuando Cuba se enfrenta a una crisis del valor de su moneda, ¿cuántos Martí cuesta un Washington?

Sabía que iba provocar análisis encontrados y opuestos, lo que me resultaba interesante, como también me parecía vital restituir a Martí a su estado original hacia el final del video, donde, por supuesto, hay una regeneración y desaparece la quemadura que hago al inicio. Creo que, entre todas esas figuras, Patria y Vida, el pódium quemándose, la bandera de Narciso López siendo quemada y dejando ver a la de Carlos Manuel de Céspedes, una bandera con la que me identifico tremendamente, con una potencia enorme, y la historia que hay detrás (que creo está poco o muy mal contada…), viene a definirse ese espacio agridulce audiovisual donde confluyen un montón de ideas y donde está el centro del discurso cubano en este minuto, y que ha unido, al final, a un montón de gente, tanto de la diáspora como dentro de la Isla, para hablar del video. Debíamos propiciar una nueva conversación, un punto de inflexión, y tenía que ser un detonante, una mecha, y todos los valores asociados al video, tanto el performance de los músicos como la puesta audiovisual, tenía que tributar a una comunicación directa, generadora de diálogos, de discusiones, y de análisis.

Hay un discurso visual muy austero y enfático. ¿Qué nos dirías, si te pidiéramos poner en palabras tu "mensaje no verbal" en este video?

Creía que, sumado al discurso de Gente de Zona, de Yotuel, de Maykel Osorbo, del Funky, había que plantear un mensaje subyacente, poético, no verbal, y tenía que aportar también la complejidad interior mía como creador, o, por lo menos, un par de posiciones, declarar determinados intereses conceptuales, que, por supuesto, van a generar inquietudes en quien lo "lea". Me quedo con las imágenes que pasan por el video: el fuego, el billete, el papel, el pódium, esa alegoría al discurso, a la idea que se quema, o al valor que se quema, la importancia de esos valores transitorios en un punto donde hay temas tan esenciales como la vida, la patria, la verdad, las necesidades de todo tipo, creo que ahí radica el discurso.

¿Cómo te las arreglaste para saltar la barrera de la distancia y la censura en Cuba, para insertar a los que están en la isla y lograr que su actuación empastara bien?

Al desafío estético, había que sumarle también que Maykel Osorbo y el Funky estaban en Cuba y tenían toda una brecha de mar y de calidades también, a nivel de las posibilidades reales para filmarlos con el estándar audiovisual que nosotros deseábamos. Pero yo decidí que si filmábamos aquí primero, en Miami, y lográbamos el resultado visual, era más fácil luego enviarles a ellos unos parámetros y tratar de que ellos lo emularan. Yo seguí muy de cerca este proceso, fui muy riguroso en qué equipo usar, cómo usarlo, y a partir de ahí construimos la imagen, yo hice una planta de luz, de cómo iluminar para lograr un resultado similar, y así empezamos a plantearnos la puesta. Eso se armó prácticamente en dos días, se rodó, luego las imágenes esas tuvieron que enviarlas para acá, con los problemas de conexión que todos sabemos es una cosa que en Cuba nunca desaparece, pero bueno, logré que en el etalonaje, y con un poco de postproducción, tuvieran un valor parecido de imagen, y, bueno, ya al final, en corrección de color, se parecía bastante. Luego era unirlos, y lograr que en la canción se sintiera que todos estaban juntos y que había una sinergia más allá de esas distancias, y creo que lo logramos. Eso fue para nosotros lo más importante. Además, porque se mezcló muy bien la toma de voz de ellos. Y, la verdad, los resultados son bastante alentadores.

¿Te llevó mucho tiempo, hubo contratiempos? ¿Quedaste satisfecho con el resultado?

El trabajo… llevó más tiempo llegar a una conclusión común de todo, sobre todo porque Gente de Zona tiene muy claro lo que hace, a nivel de la música que ellos hacen, y sus videos y tal, y al principio ellos no entendían o no lo veían bien, lo que sí me gustó es que siempre estuvieron muy abiertos y muy optimistas de que iba a tener un resultado brutal; o sea, era muy difícil también explicarlo con esa potencia, pero yo les dije: yo creo que no deben predominar las imágenes documentales, ni debe predominar otra cosa que no sea el performance de ustedes, que la gente los vea ahí diciendo sus verdades de frente. Eso es un documento muy potente, porque es inédito, o sea, videos de problemas fuertes que suceden en Cuba ya existen en YouTube, cualquiera puede googlearlos y aparecen, pero nunca han visto durante cuatro minutos a sus artistas favoritos diciendo cosas tan potentes, defendiéndolos ante la cámara, directo, con la fuerza que yo quería que tuvieran, y bueno, al final logramos concretarlo. Yotuel siempre sí tuvo muy clara mi idea, y estábamos casi vibrando en la misma cuerda, y Descemer también, y al final todos entendimos cuál era la función. Cuando les presenté el único corte, ellos estuvieron muy contentos con el resultado, y a partir de ahí fue como arrancar.

Montaje fotográfico: Árbol Invertido.
Montaje fotográfico: Árbol Invertido.

¿Qué parte de la letra de esta canción te "toca" más especialmente? ¿Por qué?

La parte de la letra que más me gusta es cuando dice: “se acabó”, porque además es una verdad idílica, por decirlo de alguna manera, pero para mí es una verdad rotunda anticipada, ¿no?, y es esa premonición, esa vibración, que, además, me encantaría levantarme un día y que me lo dijeran: “se acabó, eso se acabó”, y además terminar con algo que me parece muy potente, yo creo que esa es mi frase.

¿Cómo resumes las reacciones que has recibido, los comentarios, con cuáles te quedas?

Para mí este video también ha sido un proceso de aprendizaje, aprender del otro lado, de mirar a Cuba desde esta perspectiva, mirar la rabia con la que asumen cualquier alusión a dictadura, creo que es también muy útil, para mí, porque me da la medida del tipo de lucha que merecen, o el tipo de atención, o sea, encontrar personas que todo el tiempo van acusándote, difamándote, calumniándote, inventándose posturas y agendas, lo que siempre me resulta muy interesante, porque te das cuenta precisamente de todo el proceso de adoctrinamiento, y que al final todo el mundo usa las mismas palabras, hay muy poca creatividad en la defensa de ellos, y también nos da la medida de cuán listos están para fracasar y cuán cerca puede hallarse el final, justo porque ya se les acabaron los argumentos, ya no tienen ningún tipo de encuentro con la verdad. A mí eso me parece lo más potente, lo más efectivo de la canción, generar en ellos un discurso de odio, como el que siempre han tenido, pero ya más directo; y ver mi nombre ahí, en esos discursos, era algo que yo, honestamente, no me esperaba.

¿Crees realmente en la capacidad de la música, y en sentido general la cultura, para impulsar una solución política en Cuba?

A mí me gustaría que esta canción siga haciendo lo que está haciendo, llegue aún más lejos, toque puertas, abra sensibilidades, se conecte con personas que, al final, vibran con la canción, otros que vibran con la canción en silencio, otros que tienen el doble rasero, que te escriben felicitándote y luego te encuentras un post en Facebook agrediéndola; a mí me encantan esas cosas, porque me encuentro en un punto en el que voy descubriendo toda la falsedad social, precisamente por la falsa unanimidad, por el entorno en que crecimos, de ver a Fidel contradecirse y mentir, y luego repetir esa mentira, retirarla, ponerla de nuevo en la palestra…, es un reciclaje de discursos chatos y falsos, y, entonces, me gusta que la canción saque a relucir todas las zonas oscuras, las zonas sucias de la sociedad cubana, y que las exponga a la vista del mundo, ha sido como un ataque de verdad y de libertad en medio de tantas mentiras.

Siempre te hiciste a ti mismo con mucho espíritu de superación, soy testigo de esas dificultades. Sin embargo, en Cuba llegaste a ser muy reconocido y premiado, y ahora este video sin duda puede marcar una ruptura. ¿La ruptura, para ti, siempre estuvo ahí latente, ocurre ahora o viene de antes?

Yo siempre he creído que el esfuerzo personal y el sacrificio te da una dimensión exacta del logro, y además te da también el valor real de un esfuerzo, y, para mí, creo que todo ese camino que transcurrió desde el tren de Morón a Ciego de Ávila, con la guitarrita a cuestas, para la escuela de música, donde me encontré por primera vez a una profesora explicándome el valor de un silencio de negra, el valor de una nota limpia en el medio del traste, y la cadencia con la que debía tocar, por ejemplo, la primera obra de guitarra a la que me enfrenté rotundamente, que fue Canto negro, de Aldo Rodríguez, y cómo era el canto negro y el despertar de un barracón hasta que volvían cansados de sembrar y de doblar el lomo, el lomo donde se construyó el país, y sobre el que se ha construido el odio y el racismo, todas esas cosas que la Revolución heredó y que luego simplemente las silenció.

Eso me dio una dimensión del valor que tenía que ir a buscar un sueño, y no esperar a que alguien te lo traiga o te lo deje en la puerta. A partir de ahí, yo estudié plástica, el valor del lienzo en blanco, cómo se llena, cómo se mancha, cómo tienes que ser extremadamente cuidadoso porque una vez que manchas el lienzo no hay vuelta atrás, o sea, cómo tienes que respetar lo que va a ser blanco, tienes que tener claro el lienzo desde el principio, porque lo que va a ser blanco no se pinta, se deja allí y luego se aplica sobre ello el pigmento blanco, pero nunca sobre otro color porque suele mancharse y ensuciarse el tono. Tales experiencias me fueron dando un volumen del arte, también del esfuerzo y el sacrificio del artista.

Después, entre la plástica y la música, estaba la poesía, y aprendí también el valor de los poemas, a mantener un discurso limpio, sin cacofonías, sin artículos, sin gerundios, tratar de que la palabra en sí, el verso, fuera redondo, rotundo. Debo mencionar que en ese crecimiento mío poético tuve figuras como la de Ibrahim Doblado —que me aportó muchísimo—, Ileana Álvarez, Martha Núñez, y Francis Sánchez, fueron personas a las que me apegué mucho, con las que me identifiqué mucho, con su poesía, y a las que me une aún una amistad, creo que hasta el final de mis días, precisamente por el valor que tuvieron en mi formación poética, y fue un proceso que disfruté mucho, porque aprendí muchísimo; y luego trataba de unir mis conocimientos de guitarra, de plástica, mi poesía incipiente, lo que me llevó al audiovisual, y me hizo plantearme discursos y poemas visuales, documentales, videoclips... Pero, siempre trataba de que hubiera una intención poética detrás de cada imagen.

Por supuesto, me fui construyendo sobre la marcha, de paso también hacía canciones. Tuve una peña de trova por un tiempo que se llamaba La Trovorragia, y empecé a cantar canciones, lo que también me trajo el acecho de la Seguridad del Estado, cuando también tenía el grupo de videoclips donde, por ejemplo, Francis, fuiste parte importantísima de eso, y tú viste también toda la presión que había de la Seguridad del Estado sobre nosotros. Vivencias que me hicieron crecerme, porque yo tenía una cosa clara: que no podía abandonar, bajo ningún concepto, lo que yo quería; mi discurso era inflamatorio, no era agradable, recuerdo que hicimos un documental sobre Carlos Varela en un punto que no le gustó para nada a la Seguridad, aquello me llevó a reuniones, a citaciones y "conversaciones" fuertes.

Me provocó también problemas con mi familia, porque vengo de una familia en que casi todos son militares y han estado integrados a la Revolución, como defensores del régimen, quizá por desconocimiento, sabiendo yo que ellos solo tenían una parte de la verdad, y conociendo, por supuesto, la formación de mi familia, de dónde vienen, de la pobreza, y todas las estrategias que la Revolución se había trazado precisamente para mantener de su lado a pobres y negros, como mi familia. Hay un discurso oscuro, que al final es una retórica que lo que hace es atrapar y ultrajar a los pobres, repitiendo todo el tiempo que, de no ser por ellos, hubiéramos seguido siendo negros pobres. Era esa la retórica de mi familia también para refutarme mis discursos. Pero, poco a poco tenía conmigo a Poe, a T.S. Elliot, a Huidobro, y ya había leído un montón de clásicos, libros que me habían cambiado la vida, había leído a George Orwell. Había leído a Naguib Mahfuz, a Víctor Hugo, y me había encontrado a personas que trascendieron su época con un discurso que en su momento fue transgresor y poco entendido.

Asiel Babastro
Asiel Babastro.

Me sirvió mucho la plástica, la historia del arte me enseñó artistas como Duchamps y Caravaggio, que le aportaron a su obra un matiz político. Por ejemplo, Caravaggio me voló la cabeza con el naturalismo, con su cuadro Maria morta, donde la modelo que usó para retratar a María era la prostituta más conocida de la ciudad. Aprendí a acentuar el centro de mi búsqueda, cómo el arte tenía que ser siempre un mazo y no un lago, qué tipo de artista quería ser, y todo lo que eso implicaba, además de que yo, siempre, desde niño, tuve una característica rebelde y de no pertenecer, nunca me gustó pertenecer, ni me gustaban los grupos. Entonces todo eso me generó esas ganas de hacer más de lo que todos hacían, de sobresalir, no sé si había una suerte de egocentrismo ahí, pero, bueno, resulta que al final me fui encontrando con mi ego y fui domesticándolo sobre la marcha, buscando mi discurso.

Tuve muchísimos problemas en mi provincia, primero en la ciudad de Morón, no me ponían en el telecentro municipal, no les gustaban mis videos, allí siempre estuve tachado de disidente, a pesar de que mi familia estuviera en otro punto. Eso me llevó a la ciudad de Ciego, donde también encontré obstáculos, no me ponían tampoco en la televisora, y entendí que debía irme a la capital. Comencé a trabajar en La Habana, siempre de manera independiente, ya haciendo videoclips. Empecé con artistas bastante conocidos, como Chacal, y mi obra fue cobrando relevancia. Trabajé con trovadores y otros artistas de diversos géneros, música clásica y de todos los tipos, lo que me permitía de paso ir depurando el discurso audiovisual. Encontré además que el cine es un arte colectivo y me involucré en otros proyectos. Hice algún cortometraje, hice publicidad, asumía varios proyectos que me obligaban a superarme. Realicé trabajos también por Europa, y me fui formando en varios talleres de dramaturgia, de dirección, de guion, en la Escuela de Cine, en el ISA, y en escuelas internacionales, pero sobre todo de forma autodidacta.

Ese aprendizaje a través del ejercicio de realización, me fue fomentando la necesidad de un discurso más incisivo, para llegar al éxito. En Cuba obtuve varios "Premios Lucas" [reconocimiento anual a los mejores videoclips]. Creo que alcancé reconocimiento también porque mis videos se diferenciaban precisamente por el lenguaje, por el uso de actores, porque siempre trataba de contar una historia, y porque siempre lo asumí como una pequeña película. Me he planteado siempre este tipo de material así, como “una película de Asiel Babastro”, lo que también provocó, por supuesto, algunas rencillas.

Soy una persona que necesita polemizar. Si se polemiza alrededor de la obra, y alrededor de la "marca", del mismo nombre, no está mal para un artista. Algo que siempre molestó, y que estuvo al centro de la crítica, fue lo de “una película de Asiel Babastro”. No es casual, me baso en que una película es cualquier metraje audiovisual, cualquier pieza audiovisual con un metraje x, mientras que las categorías de duración las dan los tiempos: un largometraje, un mediometraje, un cortometraje... Quería jugar con "lo correcto".

Hubo un punto en que sentí que, en Cuba, todo el tiempo parece que estás jugando un juego donde solamente anotas autogoles. Vivía sumando a otros y nunca a mí, y la obra todo el tiempo se regodeaba donde mismo, aparte de que no había beneficios económicos significativos, y ese también es mi trabajo, ¿no?, y de ahí bebía y vivía. Llegué a un punto en el que lo sentía muy pobre todo. Llegué al minuto de decir que el país no ofrecía nada, y es verdad, es un país que no ofrece nada, un ambiente muy blando.

Recuerdo que en Memorias del subdesarrollo encontré otro país, fue una película que me ayudó muchísimo a encontrarme. Honestamente, me cambió la vida, y me llevó a Memorias del subsuelo, me leí esa novela con gran entusiasmo, y leí luego Memorias del subdesarrollo, de Desnoes, y todas esas obras me empezaron a taladrar. La primera vez que la vi, yo era muy joven, aún estudiaba plástica, pero la fui revisitando, y fui encontrando hombres diferentes, y me fui encontrando en distintos momentos de mi vida. Y eso me empezó a corromper y a inquietar.

Mi primera salida del país también se convirtió en una bomba de tiempo, porque me encontré una dimensión del mundo diferente. Siempre había explorado proyectos que me sacaran de mi zona de confort, lo que me trajo aquí, a Miami, con un proyecto de moda, una marca personal (babastroXyas) que tengo con mi esposa actual, y, durante la pandemia, me quedé aquí. La pandemia no me quiso dejar volver. La vida a veces me hace trampas y me deja en el lugar correcto sin yo poder preverlo. Entonces fue cuando, de golpe, me empecé a dar piñazos de realidad. Al mismo tiempo, también Cuba iba convirtiéndose en otro país, peor, y empecé a asistir a un descalabro de una realidad tal como yo la había visto. Sucede quizás que uno se crea por inercia una burbuja que le permita crear sin distracciones y sin contratiempos, porque en Cuba es muy difícil hacerlo.

Me ofrecieron nuevos trabajos, los evalué, pensé además que mi discurso nunca había sido prorevolucionario ni mucho menos, y me dije:" bueno, este es un punto en que voy a romper todos los nexos que tengo con ese sistema, con mucha gente, y mi obra, por supuesto, va a ser atacada, va a ser atacada mi familia, voy a ser atacado, pero creo que me encuentro más honesto en este discurso, en esta libertad". Sobre todo porque, además, mis sentimientos patrios siempre han estado ligados a las guerras de independencia, a los líderes de las guerras de independencia, y, por supuesto, a Martí. Me considero un hombre de convicciones y profundamente martiano, así que eso para mí era lo más importante. Creo que no podría apartar mi obra hecha en Cuba de la de aquí, porque, si se revisa bien, hay un trayecto coherente hasta este punto, recordándolo bien, donde siempre he tocado los temas del racismo, la patria, Martí, los valores, y donde he abogado por las libertades, por la preocupación con los problemas de la gente de a pie, las carencias, los adioses... así que mi discurso nunca estuvo lejos, de hecho sigue siendo el mismo, aunque, por supuesto, en un lugar de otra libertad personal, desde otras libertades personales.

Ante todo, Patria y Vida es una declaración contra el miedo, contra mi miedo, contra todo mi sistema de creencias, y además un grito contra gente que amo, que es mi familia, probablemente una declaración de mayoría de edad; un manifiesto, un testimonio y un testamento, por decirlo de alguna manera, porque uno es mortal, uno nunca sabe cómo ni cuándo va a irse, y lo importante era estar aquí, sentirme parado en un lugar que a mí me pareció correcto, que me pareció el lado de la verdad, el lado de la gente. No hay derecho a permanecer en el poder en un país y esgrimir una doctrina durante tantos años, a costa de todas las libertades, todos los derechos, todos los principios de la gente; eso es horrible y… tonto.

Fotos: cortesía de Asiel Babastro.

Hablemos de tus proyectos, porque eres muy creativo. ¿En qué estás ahora? Además, entiendo que tu crecimiento y tu formación múltiple se inclina a culminar en el sueño de un largometraje, una película, ¿será así?

Acumulo un montón de proyectos. Quiero cerrar el capítulo con mi poesía, con un libro híbrido que quiero hacer, lleno de referencias, de notas, cuaderno que se llama “Bitácora del director”, y estoy primero conceptualizándolo; va a tener de todo. Por supuesto, estoy desde hace más de cinco años trabajando en el guion de un largometraje, que a veces parece cerca, pero a veces se aleja. Ahora la Covid nos impide hacer planes a mediano o largo plazo, pero la idea sigue en pie. Estuve a punto de realizar un largometraje en México hace unos meses, que está en pausa; eso parece muy cerca. Creo que el largometraje es el destino. Bueno, este libro también quiero que sea una película personal, conceptual, y llena de referencias, va a ser como la angustia de mis influencias.

Vengo escribiendo algunos cuentos que he publicado. Por cierto, el más reciente, “Aceras estrechas para hombres solitarios”, está en mi blog Bitácora del director y es el punto de partida de esa película y de ese libro que quiero hacer. Hay una serie también escrita y desarrollada para filmarse, pero, bueno, todavía el país no está preparado, y, además, va a ser tremendamente costosa, en principio es un proyecto en pausa. Y sigo haciendo videos musicales. Tenemos ahora con Patria y Vida un visual de 15 minutos, aunque va a crecer, queremos ponerlo para HBO Latino, y estamos en otros proyectos también dirigidos a Cuba, a la sociedad cubana, para que la gente pueda tener al alcance testimonios, documentos, y formas de discernir entre la doctrina y el discurso honesto. Por ahí va mi vida.

Estoy a punto de ser padre, algo que me tiene con unas ganas y una expectativa tremenda. Y sigo aprendiendo cada día, leyendo, conectándome con el universo, con las energías que me enseñan todo el tiempo de la vida, de los árboles, de la tierra, del aire, y creo que esto es lo más importante, entender el valor y el papel que podemos cumplir en el universo, y para nosotros mismos, y lo útil que puede ser un mensaje consciente lanzado al futuro.

 

Francis Sánchez
Francis Sánchez

(Ceballos, Ciego de Ávila, Cuba, 1970). Lic. Estudios Socioculturales. Máster en Cultura Latinoamericana. Perteneció a la UNEAC desde 1996 hasta su renuncia el 24 de enero de 2011. Fundador de la Unión Católica de Prensa de Cuba en 1996. Ha sido redactor fundador de la revista católica Imago (1996-2001) y Jefe de Redacción de la revista cultural Videncia. Dirige la revista independiente Árbol Invertido. Autor, entre otros, de los libros Revelaciones atado al mástil (1996), El ángel discierne ante la futura estatua de David (2000), Música de trasfondo (2001), Luces de la ausencia mía (Premio “Miguel de Cervantes de Armilla”, España, 2001), Dulce María Loynaz: La agonía de un mito (Premio de Ensayo “Juan Marinello”, 2001), Reserva federal (cuentos, 2002), Cadena perfecta (cuentos, premio “Cirilo Villaverde”, 2004), Extraño niño que dormía sobre un lobo (poesía, 2006), Caja negra (poesía, 2006), Epitafios de nadie (poesía, 2008), Dualidad de la penumbra (ensayo, 2009) y Liturgia de lo real (ensayo, premio “Fernandina de Jagua”, 2011).

Comentarios:


Anónimo (no verificado) | Mar, 09/03/2021 - 18:54

Tremenda radiografía del realizador Asiel, tremenda evolución. Gracias

 

Anónimo (no verificado) | Mar, 09/03/2021 - 18:55

Muy buena entrevista, gracias Francis, gracias Asiel. Patria y Vida.

 

Anónimo (no verificado) | Mar, 09/03/2021 - 21:59

Muy buena entrevista. Ya se acabó, sesenta años trancado el dominó.

Patria y Libertad.

 

Anónimo (no verificado) | Mié, 10/03/2021 - 00:22

Patria y Vida. Bravo y Éxitos

Anónimo (no verificado) | Mié, 10/03/2021 - 10:57

Asiel, todo mi agradecimiento  por ser parte fe Patria y Vida.

Marcos en Cuba

 

Anónimo (no verificado) | Jue, 18/03/2021 - 15:55

Tremenda entrevista. Asiel, tú no eres un tipo ahí improvisado, eso está claro, felicidades por Patria y Vida.

Juan de Morón

Norge Sánchez … (no verificado) | Sáb, 20/03/2021 - 16:04

Entre la ficción "revolucionaria" (nos dicen que esas cosas las hacen unos tipos rubios masticando chicle de la CIA) y la realidad real: un hombre maravilloso de la Cuba profunda y humillada en las provincias. Que orgullo ustedes Cuba los contempla orgullosa. Abrazos

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