Romance de un pobre diablo

Mercadillo informal

Permítame, culta audiencia,

que en un breve romancillo

refiera las amarguras

de un desdichado diablito

integrante del Consejo

Editor del municipio.

 

Llega a mí la boticaria

con ranas y pajaritos

aspirante a Dora Alonso,

aunque no la lean los niños,

a quien elogian a coro

los abuelos y los tíos.

Como quiero ser con ella

imparcialmente objetivo,

se ofende, pues le señalo

la ñoñería de su estilo

y con esta acción suicida

el suministro me privo

de importantes medicinas

que en parte alguna consigo.

 

Si le digo al Carnicero:

“Tu cuento está mal escrito”

(el nudo no le aparece

y el desenlace es manido),

él, que se cree un Onelio

porque alguno se lo ha dicho,

para su coleto piensa,

mirándome de hito en hito:

“Te voy a tumbar tres onzas

cuando venga el picadillo”.

 

Y la tendera, que escribe

un cartapacio infinito

de sonetos cursilones,

se ofusca cuando le digo:

“Tienes que hacer una poda

de gerundios y adjetivos

y de lugares comunes,

como primer requisito

para que la Editorial

pueda publicar tu libro”.

Y ella, que se cree Carilda,

recoge su manuscrito

mirándome, despectiva,

como si yo fuera un bicho

y pensando la taimada:

“Deja que este escritorcito

me pida a final de mes,

del arroz, un anticipo”.

 

Por último, el funerario

ayer por la tarde vino

a mostrarme con orgullo

unas décimas que ha escrito

a la vida y a la muerte,

tema por demás muy visto,

con los versos recargados

de asonancias y de ripios,

aunque dice a todo el mundo

que es discípulo de El Indio.

 

Pues bien, cumplí mi papel

de justo y honesto crítico

y con ello me he ganado

al más temible enemigo:

me ha retirado el saludo

y por todo el pueblo ha dicho

que mi nombre está en la lista

de su próximo pedido.

 

Y como esto es demasiado

para este pobre diablito,

hoy presenté mi renuncia,

verbalmente y por escrito,

a mi cargo en el Consejo

Editor del municipio.

 

Escritor Gilfredo Boán pina en revista Árbol Invertido

(Majagua, Ciego de Ávila, Cuba, 1937).  Poeta e investigador literario. Publicó los decimarios Rimas criollas (Noviembre de 1959, Imp. Gútemberg, Ciego de Ávila), Al hombro la poesía (Ed. Ávila, 2000), y No dejen volar al buey, décimas humorísticas (Ed. Ávila, 2006). Ha obtenido premios y menciones en concursos nacionales. Antologado en Tamarindo dulce (Ed. Ávila, 1997), Antología de la decima cósmica avilena, de Francis Sánchez (Frente de Afirmación Hispanista, México, 2002) y La sombra en la espiga canta, Antología de la décima popular avileña, de Francis Sánchez (Ed. Ávila, 2004) y Esta cárcel de aire puro. Panorama de la décima cubana (Casa Editora Abril, 2010). Creador de grupos de parrandas que cultivan el “Punto Camagüeyano”. Es guionista de las tradicionales Fiestas de los Bandos Rojo y Azul que desde 1929 se celebran cada año en el poblado de Majagua. Recibió el Premio Nacional de Cultura Comunitaria. Se destaca por la labor realizada en el rescate y preservación de los valores de la cultura campesina.

Comentarios:


rey soto (no verificado) | Vie, 29/06/2018 - 00:16

Las únicas décimas que me sé de memoria son suyas.

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