Raúl Suñet: El viaje infinito

Poeta Raúl Suñet (1982-2018)
Poeta cubano Raúl Suñet (1982-2018)

El poeta es un ser complejo, invisible y a la vez eterno. Su vida está signada por el dolor y la contemplación de un universo cada vez más contaminado. Raúl Suñet (Las Tunas, Cuba, 1982 - Estados Unidos, 2018), desde la irreverencia y el desencanto, fraguó su obra en Las Tunas sin más pretensiones que describir, sin afeites, la realidad de una ciudad de poetas que pasan inadvertidos para los circuitos promocionales de Cuba.

Compartimos en eventos y ferias del libro, siempre con la complicidad de decir nuestros poemas sin tanto protocolo y, por lo general, desde el anonimato. No era fácil el poeta. No era de las ovejas que se mueven con suavidad por el camino trillado de lo correcto. No. Raúl Suñet sabía que el poeta que baja la cabeza se olvida. Por eso cada vez que lo veo leer: “Somos una generación sin luces que le teme a su Bastilla”, me convenzo de cuánta verdad encierran sus versos y cuántas veces preferimos callar lo que en ocasiones nos ahoga.

La última vez que nos vimos fue en el parque Vicente García, una noche después de haber leído en la Casa de la Décima El Cucalambé. Fue nuestro último encuentro. Unos tragos y una despedida como las habituales: compromiso de reecontrarnos tal vez en alguno de los eventos de la Asociación Hermanos Saíz de escritores y artistas jóvenes de Cuba. Luego supe que había emigrado hacia los Estados Unidos y solo la distancia de un chat ocasional me hizo saber de él.

Recuerdo su solicitud para que revisara sus poemas más recientes. Pero la vida y sus trampas no hizo posible retomar ese proyecto. Sin embargo, sus poemas están aquí, en la memoria de quienes fueron sus amigos o quienes simplemente lo conocieron.

“El poeta es un kamikaze a punto de caer”, escribí hace unos meses y mira las vueltas que da la vida, mira los trucos y las celadas en las que siempre caemos. Solo la complicidad de unos versos pueden hacer visible el sentimiento de escribir desde la distancia, desde una nación de códigos complejos para un ser de espíritu cálido.

Solo quien se va comprende a los que asumieron el tránsito con anterioridad. Solo quien se enfrenta a lo desconocido tiene el derecho de encontrar respuestas.

Cuba se lleva como trazo sobre el horizonte. Cuba es una dimensión extraña. Por eso cuando el poeta emigra, el lenguaje (en ocasiones) se vuelve visceral, pero lleno de una luz a ratos tierna porque la patria va como un recuerdo grato, como un abrazo limpio.

¿Qué puedo decir de Raúl Suñet, a quien vi como parte de una dispersa promoción de jóvenes que buscaban abrirse paso en el laberinto que supone crear en Las Tunas? No bastan las palabras, ni lamentaciones por su viaje infinito. La noticia, con toda su carga de tristeza, me hizo detener mi paso vertigionoso por la vida, me hizo reconsiderar proyectos ocultos en cuandernos de apuntes. Cada vez que un poeta toma el camino del dolor, el mundo es una máscara.

Ahora la muerte, absurda, inevitable, nos deja el vacío de la pérdida. Ante mí y ante sus amigos, un demoledor silencio permanece. Se fue el poeta, pero el recuerdo de aquellas lecturas en la Casa del Joven Creador, y de su manera de ver la vida, de sentir, de romper las reglas, quedará.

Poeta Frank Castell, revista cultural cubana independiente Árbol invertido

(Las Tunas, Cuba, 1976). Poeta, narrador y dramaturgo. Licenciado en Español y Literatura. Miembro de la UNEAC. Egresado del segundo curso del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, en el año 2000. Realiza la revista Quijotes de pensamiento cultural. Es director de programas de televisión en el telecentro Canal Azul, de Puerto Padre. Ha publicado los poemarios: El suave ruido de las sombras (Ed. Sanlope, 2000), Confesiones a la eternidad (Ed. Sanlope, 2002),  Corazón de Barco (Ed. Letras Cubanas, 2006), Final del Día (Ed. Sanlope, 2012) y Salmos Oscuros (Ed. Oriente, 2013).

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