Langston Hughes y el Renacimiento de Harlem

Niño contempla joyas. Foto: Francis Sánchez

A menos que se exija la palabra, la historia de los sectores negros y marginales está condenada a ser escrita por el poder. Un vivo ejemplo es el desconocimiento del "Renacimiento de Harlem", movimiento que existe fuera de Estados Unidos, y que revitalizó las letras norteamericanas. Alimentados por esta corriente, son más que reconocidos los autores blancos que encontraron su voz en la del "otro": el fondo negro del movimiento beat. Como en su momento sucedió con el rock and roll, tuvo que llegar el padre blanco para fundar aquello que los negros habían inventado tiempo atrás.

En las décadas que siguieron a la Primera Guerra Mundial, un gran número de afroamericanos migraron del sur agrario y empobrecido hacia la promesa económica del norte industrial. Asentándose en ciudades como Chicago, Nueva York, Filadelfia y Washington, su adaptación a las nuevas condiciones urbanas generó el surgimiento de lo que más tarde se conocería como el "Nuevo Negro".

Hablando de esta nueva cultura, probablemente, ningún lugar resulta tan emblemático como el sector de Harlem, al norte de la isla de Manhattan. Fue en estas calles donde la cultura del "sur profundo" se encontró con la Metrópolis, dando como resultado una ebullición artística desbordada en cafés, clubes de jazz y cabarets, y originando el nacimiento de numerosos centros de lectura. En este movimiento, comenzaron a destacar jóvenes que, a diferencia de la mayoría, habían tenido acceso a la educación superior y se habían nutrido de fuentes populares como la música negra y las iglesias. Orgulloso de sus raíces africanas, este movimiento buscaba una voz para la "negritud" americana y del mundo, representando tanto una construcción de espacios artísticos y populares, como un llamado al activismo social.

Si bien dentro del jazz surgieron figuras como Luis Armstrong, Billie Holliday y Bessie Smith, entre otros, no tardaron en escucharse las voces poéticas del jazz representadas por Carl Sanburg, Claude McKay, Jean Toomer, Countee Cullen y Langston Hughes, el poeta por excelencia de la raza negra.

EL JAZZ HECHO POESÍA

La poesía del jazz, como la música, combina formas, ritmos y sonidos. Así, no es de extrañar, que estos poemas tuvieran la particularidad de haberse escrito para leerse en voz alta. Eran poemas para ser gritados o cantados. Este ejercicio, cuyo impacto en la generación beat fue incalculable, buscaba liberar al poema de su textualidad, de la rigidez de la hoja impresa, y llevarla directamente a la gente y al plano de la experiencia. Haciendo suyas cualidades del jazz como la improvisación, la musicalidad y la transmisión directa, la presentación del poema se convertía en la razón del mismo.

What´s written down

For White folks

Ain´t for us a-tall:

"Liberty and Justice

Huh-for All"

 

Oop-pop-a-da!

Ske! Daldle-de-do!

Be-bop!

 

No es difícil imaginar el rostro de un joven judío llamado Allen Ginsberg, recién llegado a la Universidad de Columbia, aventurándose a estos hoyos de estruendo y sintiendo cómo sus estructuras tradicionales retumbaban desde su base.

"POETA, CONVIERTE TUS PALABRAS EN TU PROPIA HORCA. DE OTRA FORMA ESTÁS MUERTO"

Langston Hughes es, sin duda, uno de los nombres más controversiales de la historia de la poesía norteamericana que ha provocado opiniones demasiado encontradas y fervientes. Para un sinnúmero de lectores de origen afroamericano es el poeta que refleja más claramente la diversidad de su cultura, sin importar la clase, la región o el género. Para muchos, sus textos son reflejos líricos muy elocuentes de las heridas causadas por la más profunda injusticia. Sin embargo, para algunos críticos, los poemas de Langston Hughes ofrecen una visión de la poesía demasiado simplista y falta de rigor académico. Dentro de estos detractores también están los que lo vieron, y lo siguen viendo, como una de las voces antipatrióticas de la literatura norteamericana. Pero definitivamente la voz de Langston Hughes rechaza a priori la aceptación de todos aquellos que ostentan el poder.

El Tío Tom es una leyenda y un sueño.

El Tío Tom es un quejido y un alarido.

El Tío Tom es un azote en la espalda.

El Tío Tom es un hombre negro.

Influido por la poesía de Walt Whitman y tomando en cuenta que el regazo de la academia siempre estuvo a su alcance, Langston Hughes prefirió buscar en sus poemas la forma de exaltar las voces negras más acalladas. Es por esto que, a pesar de la crítica, sus palabras siempre reflejaron el lenguaje más cotidiano de su gente. Esto implicó la necesidad de enraizar versos en las tradiciones más populares, dejando a un lado su formación académica. Así, en el blues encontró una ilimitada fuente de historias de tristeza y alegría, de triunfos y tribulaciones diarias, y por ello más profundas, relatadas en un lenguaje enriquecido por su origen, y en el jazz, técnica, estructura y libertad.

Tomando en cuenta que la mayoría de sus versos fueron escritos para ser escuchados en vivo, la inmediatez del lenguaje fue una característica necesaria para desarmar la distancia de su audiencia, la cual constituía la población afroamericana más oprimida. Previendo fenómenos como el rap, esta poesía se escribió con el lenguaje de la calle y fue comunicada con las verdades que se esconden en las estructuras de la música de su misma gente. De esta forma se crea un puente entre Walt Whitman, Dizzy Gillespie y Charlie Parker.

"PARA UN POETA EN CUALQUIER PAÍS DEL MUNDO, LA POLÍTICA SIEMPRE DEBE ESTAR DISFRAZADA DE POESÍA"

A partir de la Gran Depresión, Hughes sintió la necesidad de convertir su poesía en un llamado a la acción política más radical. En escritos que exploran el gran abismo entre la imagen auto-idealizada del negro y su realidad social en el mundo, los más incisivos lamentos esconden llamados a la transformación activa. Sin embargo, estos mismos poemas sirvieron de excusa para que los grupos conservadores minimizaran su obra como el producto de asociaciones comunistas, y fueran la base para diversos procesos persecutorios que plagaron la vida de Hughes. Fue esta misma la razón por la cual la gran mayoría de sus escritos más radicales fueron publicados sólo en compilaciones póstumas.

Escucha, Cristo.

Te fue bien en tu época, según dicen

Pero eso ya pasó.

Te hechizaron una buena historia, también

 

La llamaron Biblia

Pero ya está muerta ahora.

Los papas y los predicadores han

Hecho demasiado dinero con ella.

Te vendieron a demasiados

 

Reyes, generales, ladrones y asesinos

Hasta a zares y cosacos,

Hasta a la Iglesia de Rockefeller

Y hasta al Saturday Evening Post.

Y ya no sirves más.

Te empeñaron

Hasta que te acabaron.

"¿QUÉS ES LA POESÍA? ES EL ALMA HUMANA ENTERA, EXPRIMIDA COMO UN LIMÓN, GOTA A GOTA, HASTA FORMAR PALABRAS ATÓMICAS"

El que los escritores del Renacimiento de Harlem nunca hayan sido traducidos a idiomas como el español o castellano es una prueba más de que aún en la actualidad el más seguro castigo a la emancipación es el silencio impuesto por el sistema. Sin embargo, sus escritos no sólo fueron del movimiento de los derechos civiles de los negros norteamericanos, sino sirvieron para demostrar a nuevas generaciones de escritores afroamericanos que era posible reclamar un espacio en el mundo literario sin necesidad de adoptar una voz que les es ajena. Esta voz propia, íntimamente ligada con toda aquella música que se dice orgánica, sigue resonando en las calles de Chicago, Nueva York, Filadelfia y Washington, en las calles del mundo, ahora con ritmos de hip-hop, pero sin perder la fuerza confrontativa de aquellas voces fundacionales.

Hollywood

se ríe de mí,

Negro

Así que yo

me río de ellos.

Alfredo Nicolás

(Cama­güey, 1964). Poeta, narrador, ensayista literario y perio­dista independiente. Licenciado en Lengua y Lite­ra­tura His­pá­nicas por la Universi­dad de La Ha­bana en 1991. Fue fundador de la revista Pro­posiciones de la desapa­recida Fundación Pablo Milanés. Ha colabo­rado en las revis­tas Alforja Poe­sía y La Voz de Coahuila, México. Es miembro del Ta­ller de la Crea­ción Poética de la Fundación Nicolás Guillén. Su obra poética aparece en Memoria del encuen­tro de poetas del mundo (Edi­ciones el Ermitaño, Se­minario de Cultura, CONACULTA, 2011). Tiene una licenciatura en Historia del Arte, por la Universidad de La Habana en el 2009, y una Maestría en Etnolo­gía de la Fundación Fernando Ortiz. Ha tomado cur­sos en el Centro de Estudios Orientales sobre los asen­tamientos de los árabes en Cuba. Ha publi­cado Pa­labras mágicas de un poeta (2010), por la Colección Palabras del Oráculo, que di­rige el poeta Cesar Toro Montalvo en Lima-Perú, y Sonetos de amor y otros poemas (Editorial Almadia, 2011).

Añadir nuevo comentario

Con estas preguntas comprobamos sie eres una persona humana y evitamos el envío masivo de spam