Todas las flores El Hombre

Amantes con girasol
Amantes con girasoles. Foto: Alaín Rafael Dueñas
Imagen: Alaín Rafael Dueñas

Las flores como un nombre.

 

El gladiolo contra la gravedad, un girasol

Insomne.

 

Las flores como un nombre

Por decir.

 

Todas las flores el hombre.

 

O una mujer.

 

 

A la recta y la estructura

Prefiero yo la blancura

Del lirio,

 

Curva.

 

 

Esta rosa

Es

Asombrosa.

 

Su estructura viva

Que me acoge y me nombra.

 

¿Demasiado arriba?

 

Ahonda.

 

 

Me embriagaba el olor de no acabar.

 

Ebrio de un clavel, mi edad

Reciente: era natural amar.

 

Del infinito y la profundidad

Mojaba los pies en la orla del mar,

Borracho de un clavel de eternidad.

 

 

Hubo una dama de noche

En mi patio, con un derroche

De aroma en carne de blancura.

 

                                Hubo

Una densidad nocturna,

Como una alcurnia

Para todos.

 

Hubo una noche.

 

 

Minúsculo y en serie,

El coralillo es un tramo

Rosado

Y leve.

 

Aleve,

El coralillo es una enredadera que se extiende.

 

Verde y rosa y se atreve.                

 

 

Mis claveles

Huelen.

 

 

Los del mercader son fríos,

Aleves.

 

Ha sido dañada la existencia.

La materia duele.

 

Pero en mi patio

 

Mis claveles

Huelen.

 

 

Se ha ido la violeta de los Alpes.

 

La sabana. El hambre.

 

En marzo se empina y

 

Abre

 

El estambre.

 

 

Es bella

La catleya.

 

Y de ella

Su bálsamo de vainilla

Mi carne sella.

 

 

El relámpago de la azucena

Siempre:

 

No cae, se eleva.

 

Impera.

 

Huele, vence.

Escritor Rafael Almanza. Foto en la revista Árbol Invertido

(Camagüey, Cuba, 1957). Poeta, narrador, ensayista y crítico de arte y literatura. Licenciado en Economía por la Universidad de Camagüey. Gran Premio de ensayo “Vitral 2004” con su libro Los hechos del Apóstol (Ed. Vitral, Pinar del Río, 2005). Autor, entre otros títulos, de En torno al pensamiento económico de José Martí (Ed. Ciencias Sociales, La Habana, 1990), El octavo día (Cuentos. Ed. Oriente, Santiago de Cuba, 1998), Hombre y tecnología en José Martí (Ed.  Oriente, Santiago de Cuba, 2001), Vida del padre Olallo (Barcelona, 2005), y los poemarios Libro de Jóveno (Ed. Homagno, Miami, 2003) y El gran camino de la vida (Ed. Homagno,Miami, 2005), además del monumental ensayo Eliseo DiEgo: el juEgo de diEs? (Ed. Letras Cubanas, 2008). Colaborador permanente de la revista digital La Hora de Cuba, además de otras publicaciones cubanas y extranjeras. Decidió no publicar más por editoriales y medios estatales y vive retirado en su casa, ajeno a instituciones del gobierno, aunque admirado y querido por quienes lo aprecian como uno de los intelectuales cubanos más auténticos.

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