No + 349

Bandera cubana en garaje

Pues sí, mi querido Bécquer,

volvieron las oscuras golondrinas,

en realidad nunca se fueron,

duermen bajo el balcón de todos los artistas,

y si son escritores…

bajo sus camas,

 

anidan en los teléfonos pinchados,

en los micrófonos,

en el cuño del burócrata,

en el amigo culeco

que resultó tener un agente 007

escondido tras el abrazo,

en las cámaras que nos vigilan desde arriba

como el “Gran Hermano”

(en nuestro caso el “Gran Abuelo”)

 

pero esta historia es periódico old school

las oscuras golondrinas

son los mercenarios de siempre,

tienen mil cuerpos,

mil caras

y un solo destino,

sus mujeres les pegan los tarros

por pasarse el día detrás de nosotros,

somos sus amantes imposibles,

 

ellos no practican el budismo

pero reencarnan

 

una y otra vez y otra vez y otra vez y otra…

 

son los mismos…

 

que persiguieron a Lezama

en la caza del antílope,

 

que le quitaron a Virgilio,

las ganas de templarse un negro,

 

que pusieron Arena (s) en la boca de Reinaldo,

 

y para qué hablar de la serenata de Padilla

frente a las estrellas de la UNEAC,

 

el joven Silvio les llamó:

“…los perseguidores de cualquier nacimiento…”

fin de la cita,

 

son los mismos…

 

que abrieron un quinquenio gris

por falta de materia gris en el cerebro,

 

que transformaron la casa de Carilda

en un manicomio

a ver si la devoraban

los fantasmas y los gatos,

 

que explotaron

el corazón de Servando

porque sus cuadros

tenían alma de pene,

 

adoran los eufemismos,

clavan músicos en la tierra

de culo al sol

y luego les llaman:

¡la generación de los topos!

 

ponen una ametralladora

llena de balas

en manos de la CULTURA

y la obligan a jugar a la Ruleta Rusa

 

en ese juego

han caído

raperos

skaters

grafiteros

proyectos independientes

las dos caras del teatro…

 

incluso

les han construido

un cementerio

de lo más bonito

para que sus cadáveres

sonrían a la cámara

¡bienvenidos a la fábrica del arte!

 

… y así, mi querido Bécquer

ha continuado la cosa,

año tras año,

censura tras censura,

parametración tras parametración,

calabozo tras calabozo,

exilio tras exilio,

hasta el Decreto de hoy,

 

pero OJO

son los mismos

 

las oscuras golondrinas

y

los mercenarios de siempre

 

cuando mueren

renacen parecido al fénix

 

no

 

de sus cenizas

 

sino

 

del excremento

de los gusanos

que se los comen.

 

El escritor y rapero Luis Dener Hernández en la revista Árbol Invertido

(La Habana, 1985). Poeta, narrador y músico. Licenciado en Pedagogía. Fundador del proyecto Demóngeles, y su Coordinador fuera de Cuba. Tiene su primera novela actualmente en proceso de edición. Cuenta con varios poemarios, entre ellos: “Intervalos de cordura”, “Esto no es un bestseller”, “Manicomio o muerte”. Ganador del mejor intro 2009, por el intro del CD "El atropello", de Los Aldeanos. Le gustan los jueves, el café y los cementerios.

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