Ecopoemas

Mujer frente al mar
Mujer ante el mar. Foto: Etienne
Imagen: Etienne

ECOPOEMA I

Más de 400 ballenas mueren encalladas
en las playas de un islote ubicado
a 20 km de la costa continental argentina.
Los expertos declaran que puede tratarse
de una posible contaminación de los mares.
Nota de A.F.P. Diciembre, 1989.

El rostro de Dios es un inmenso pez,

espuma y sal en comunión.

Inocente la estela de horizontes

con que horada el azul.

Su mano coletea sobre las crestas de las olas,

se cierra y vuelve a abrirse en cada resoplido

cantando a la armonía.

 

Los ojos de Dios navegan por los mares

y sobre su epidermis se deslizan

como un niño en una patineta.

Susurra al viento una plegaria misteriosa,

y luego se hace copa y pan

y agua derramada en los crueles abriles.

Feliz la mano de Dios.

Felices todas Una,

rodeadas de madréporas,

tendidas sobre el bosque cifrado del océano,

besadas por albatros,

los pájaros del sueño, estremecidos,

que sobre la roca de mi vientre

no encontraron sosiego.

 

El rostro de Dios ignora

que las aguas engañan.

El viento atrae sucios, extranjeros olores.

Barcos negros,

barcos negros que se quiebran

como fósforos, descabezados...

Muchos, tantos que el mar se confunde

y como una madre los acoge

torpemente en su regazo.

 

Sangra negro,

sangra ácido el mar

y clava con la sangre

el rostro de Dios en los corales.

 

 

ECOPOEMA II

¡Oh, sed de amor! ¡Oh, corazón prendado
de cuánto vivo el universo habita!
José Martí

Teje el crepúsculo la espiral de la duda.

Un velero se abisma

en la mar de mis ojos.

No puedo sino mirar a través

del temblor del que huye.

 

En el malecón de la ciudad marchita

los novios contemplan

el ir y venir de las olas.

Detrás del golpeteo,

ahogando las caricias, descubren

el silencioso llanto de una madre.

¿Qué hijo se aventura por el tajo que ha abierto

un horizonte absurdo?

 

La espuma es el suspiro último del náufrago,

de un ala rota en la impureza,

en la desidia,

en el hastío del ahora.

Efervescencias grisáceas, el mascarón de proa

de una nave de fuego apagada a escupitajos.

 

Los novios han visto serpientes sin cabezas

deslizarse bajo el mar remendado,

encasquillado en el diente perro de ruinosos edificios.

Se asustan ante sus rostros

también ensombrecidos de ajada juventud.

 

Por más que intentan,

no logran ensartar la boca de la aurora.

Dios les manda un relámpago mínimo,

pero no basta guarecerse

de tal desolación:

Otra grieta se abre.

El aceite oscuro brota en la desidia

y sube desde el asfalto

hasta las manos juntas.

 

Una rosa cae de la cabellera de la novia.

La rosa púrpura ya no es paisaje,

y mientras va goteando,

el escalofrío detiene a los paseantes.

Pétalo a pétalo,

espina a espina,

el mar la devora

como sorbiendo una última belleza para sí,

como queriendo salvarse

de un naufragio que sabe inevitable.

 

 

ECOPOEMA III

Las autoridades de Zimbawe planean matar
a 5000 de los 80000 elefantes
que viven en ese estado africano
debido a que, según se argumentó,
provocan una catástrofe ecológica.
(Notimex, en.93)

Dios existe. Y tiene trompa.

Su trompa es un columpio

meciendo los enigmas,

Laberintos ardientes de muchachas y pájaros.

Sobre la tela de una araña,

Dios a su vez se balancea.

 

El bien existe:

Tiene el color gris azuloso

de los ojos del mundo

y engulle espinas y abrojos

que hieren al viajero,

al soñador, un  niño que atesora

entre las manos húmedas

la roca de fundar.

 

Lo bello existe:

Por orejas carga mariposas inmensas,

alas que replican el concierto de los astros;

en los hombros apacienta la tristeza del pobre,

el baúl cejijunto de un poeta.

 

El mal existe.

Es la mano que corta

los hilos de la araña.

Ileana Álvarez. Foto en revista Árbol Invertido

(Ciego de Ávila, Cuba, 1966). Graduada de Filología en la Universidad Central de Las Villas (1989). Máster en Cultura Latinoamericana. Directora editorial de la revista Videncia. Tiene publicados, entre otros, los títulos: Libro de lo inasible (1996), Oscura cicatriz (1999), El protoidioma en el horizonte nos existe (2000), Los ojos de Dios me están soñando (2001), Desprendimientos del alba (2001), Inscripciones sobre un viejo tapete deshilado (2001), Los inciertos umbrales (premio “Sed de Belleza”, 2004), Consagración de las trampas (premio “Eliseo Diego”, 2004), Trazado con cenizas (Antología personal. Ed. Unión, 2007), El tigre en las entrañas (Crítica, 2009), Escribir la noche (2011), Trama tenaz (2011) y Profanación de una intimidad (ensayo, 2012). Realizó Catedral sumergida, antología de poesía cubana escrita por mujeres (Ed. Letras Cubanas, 2014), donde por primera vez se publicó, en Cuba, un panorama tan amplio de autoras residentes dentro y fuera del país.

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