Desde el sueño

Instalación de Rafael Almanza: “Lámpara del sueño”, en su hogar
Instalación de Rafael Almanza: “Lámpara del sueño”, en su hogar.

                   DESPERTARÉ

Cita contigo en mi silencio abierto   

Donde el ansiar y el renunciar concurren    

Gozo de Ti en mi presencia simple

                Dicha solemne

 

          Lento sangrar de mi pasaje, empeño

          Del recio hacer en la intemperie, trueque

          De la desgracia por la redención

                    Puño de músicA

 

                Vibro, y se esculpe tu discurso en mí

                Tejo tu voz en mi callar, te erijo

                Arquitectura de mi trascender

                          Vida saLvada

 

                      Vida del sueño en que redimo el día

                      Sueño de vidA que me aferra al polvo

                      Golpes del soy en este torpe pulso

                                 Lúcido, enorme

 

                            Desamarrando Mi aventura indócil

                            Tu posesión y mi dación guerreando

                            Y rebeldía y volición mintiendo

                                      Cielo y anillo

 

                                   Y avanzo indemne por tu laberinto

                                   Desciendo íntegro a tu cifra, Amor —

                                   Tálamo mutuo de este mundO, en donde

                                            Veo en mi alma!:

 

                           DESPERTARÉ

(Fragmento de “Desde el sueño”, en Hymnos, Ed. Homagno, Montreal, 2014)

 

 

SEMEJANZA

 

Soy la presencia en el astro

Y la silla en la conciencia.

Soy la conciencia del acto

Y el imposible como ciencia

De ser, el hambre tremenda

Esperando el milagro.

 

Soy leyenda.

 

 

La brasa como un lirio:

 

La sábana.

 

Mi aventura pequeña como una

Parábola.

 

Verdadero y abierto.

 

Sin mácula.

 

 

Habla, corazón,

Que te han secuestrado la palabra

Pero jamás el don.

 

Habla muy alto de amor 

 

Con Dios.

 

 

No me quitarán la patria

Que me dio el bisabuelo, con sangre

Y con ansia.

 

Yo la sostengo en el alma.

 

Yo la edifico con ganas.

 

 

Yo soy un príncipe de Alegría

Que Tú has criado y que te fía:

Yo pronuncio la exuberancia

Que tu plétora me escancia;

Yo estoy más allá de mí mismo

En la cumbre y en el abismo;

Yo estoy salvado en la porfía

De lo que afirmo y lo que miento;

Yo soy Hijo de Dios, atento

Al Día.

 

 

Que no me duela nada.

Ni el futuro ni el llanto

Ni el pasado o la rabia.

 

Que no me tenga lástima.

 

Impasible de amor

Mire yo lo que pasa.

 

Que se me yerga el alma.

 

 

Que a la cumbre ofrendemos el trabajo

De abajo

Y en la cima

Sacrifiquemos el relajo

Que nos obstina,

Bajo

Carajo.

 

 

El dominio de mi casa

Creciendo desde un árbol

Por Dios y por el alma.

 

Mi sitio en la patria.

 

 

Sed hoy dichosos

Varones de la suerte

Muchachas del gozo

Parejas de la eternidad ahora:

Dios les adora.

 

Sed felices, matrimonios.

 

 

Un hambre de gracia

No cesa

Una urgencia de belleza

Que no sacia

Una ausencia de toda desgracia

En la que estoy clamando yo

Príncipe de tu certeza.

 

 

Ayer

Supe crecer.

 

En la sima del hoy

Soy.

 

Espero el mañana.

 

La muerte y la vida temprana

 

Sin fin.

 

 

Que yo no interrumpa el bien.

 

Que pase

Y me arrase

Y al otro, y a nadie, y a cien.

 

Hace y deshace

Y el bien siempre está bien.

 

Del bien

Rehén.

 

 

Vivir el día a día

Amoroso

Cumpliendo el don de ser, el gozo

De la ley de existir que me cría, 

El sufrimiento y la desgracia en armonía

Sin pasado ni futuro, el tiempo

De mi obediencia, portentoso.

Escritor Rafael Almanza. Foto en la revista Árbol Invertido

(Camagüey, Cuba, 1957). Poeta, narrador, ensayista y crítico de arte y literatura. Licenciado en Economía por la Universidad de Camagüey. Gran Premio de ensayo “Vitral 2004” con su libro Los hechos del Apóstol (Ed. Vitral, Pinar del Río, 2005). Autor, entre otros títulos, de En torno al pensamiento económico de José Martí (Ed. Ciencias Sociales, La Habana, 1990), El octavo día (Cuentos. Ed. Oriente, Santiago de Cuba, 1998), Hombre y tecnología en José Martí (Ed.  Oriente, Santiago de Cuba, 2001), Vida del padre Olallo (Barcelona, 2005), y los poemarios Libro de Jóveno (Ed. Homagno, Miami, 2003) y El gran camino de la vida (Ed. Homagno,Miami, 2005), además del monumental ensayo Eliseo DiEgo: el juEgo de diEs? (Ed. Letras Cubanas, 2008). Colaborador permanente de la revista digital La Hora de Cuba, además de otras publicaciones cubanas y extranjeras. Decidió no publicar más por editoriales y medios estatales y vive retirado en su casa, ajeno a instituciones del gobierno, aunque admirado y querido por quienes lo aprecian como uno de los intelectuales cubanos más auténticos.

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