Cálculo del vacío y otros poemas

Edificio en ruinas
Edificio en ruinas. Foto de Asiel Babastro
Imagen: Asiel Babastro Quesada

CÁLCULO DEL VACÍO

Lápices de punta congelada.

Es invierno en Rusia (no me importa).

Amo a tres mujeres que dejaron de cre(c)er.

Capturo caballos en la noche nacional.

Ellos me golpean con sus manos—pero yo los como.

Es decir mastico sus mitades.

Mis hijos saltan jubilosos.

 

“Papá bueno trae carne siempre.

Papá antes escribía poemas.

Ya no escribe más.

 

Papá lleva la Ilíada para combatir—

y la Odisea

para regresar

a casa”.

 

(UNA CAJA VACÍA DE ZAPATOS. PREPARACIÓN COMBATIVA)

El sexo falso necesita doble de-presión.

Tus negadas a cerrarse piernas resbalan en los Everglades.

De dos, el más tonto de los hijos de mi madre, pacífica

o atlánticamente se aburre de vivir (mal) (y qué).

 

Esto de que soy la patria empieza a confundirme.

20 disparos (¿calorías?) x segundo.

Voy a responder Kaláshnikov, digo Raskólnikov. Risas.

¿Cuántos héroes GORDOS tiene la República? ¿Cuántos el mundo?

 

Los mosquitos Nike van a tus piernas distantes y ralentizadas.

Yo amarro mis botas en el XXI y corro sobre el dienteperro.

La noche es una fiesta en el campamento de los milicianos.

 

BONJOUR, TRISTESSE

Yo estoy en otra parte, metí cabeza en el espejo,

mis brazos duermen el estrecho de la Florida por un lado,

destriparé cangrejos que se opongan, madre, al abrazo,

a la definitiva descolocación, ah loca, dónde estarán mis piernas,

la pobre vanidad, curso o cruzo rompientes que se abaten nada,

el mellado sol rebota, me hace monedas, fin—

yo estoy en otra parte, microbios tiran de mi velocidad,

vengo a bibliotecas breves, hay enemigos muertos y hermanos que respiran,

sorbos de retórica, mujeres que se rompen de correr y odiarme—

soy una bandera, un himno, la tumba al poeta desconocido.

Pongo mi pecho contra el mar: viene hacia mí, lo que es lo mismo, huye.

Pongo mi esperanza contra el cielo: es nuestro límite,

lo que es lo mismo, nos destruye.

 

(HACE TRES DÍAS LA REALIDAD FORJÓ UNA BOLSA DE VACÍO

EN LA QUE HUNDÍ ESTE CUERPO)

Los de la city obviaron encontrarme si lo hubieran hecho pues entonces nada.

Yo era Guinness del anonimato y con el tema desaparecido hacer que guarden sus

 antologías.

Jabalí estepario no le gustan hombres rock el fútbol los altares mágicos.

Oh que estaba frito se me dio el paréntesis y me tuve libre del fragor heroico.

Madre cansa aburren los imperialismos escupo sobre los trabajos el amor hastía mete la

 cabeza.

La mancha de inmateria bien no hay alacranes no hay resaca misiones ni puños

 levantados.

 

(72 h. )

La bolsa de vacío se agota Uno quiere enredarse con las bayonetas.

Que la madre que la esposa que la patria lloren.

Que de sus llantos nadie sepa cuál no es cierto.

Que de sus llantos nadie sepa cuál merezco.

José Alberto Velázquez López. Foto en revista Árbol Invertido

(Las Tunas, Cuba, 1978). Egresado del Centro Onelio Jorge Cardoso (2002). Mereció, entre otros, los premios nacionales Celestino de cuentos (2011) y Navarro Luna de poesía (2011). Ha obtenido menciones en los premios Fernandina de Jagua (poesía, 2012) y Hermanos Loynaz (cuento, 2013). Autor de los poemarios En busca del cielo perdido (Ed. Sanlope, 2006); Yo desierto (Ed. Holguín, 2006); La burbuja heroica (Ed. Orto, 2012), y los libros de cuentos Fracturas y extrañezas (Ed. La Luz, 2012) y Gestos brutales (Ed. Sanlope, 2015).

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