Café amargo

Mujer decapitada. Montaje fotográfico: Luis Trápaga

INVOCACIÓN

A Yoenia Gallardo

Amada, mandaré por ti a los ejércitos de Sassan

y te haré reinar en Samarkanda.

Serán nuestros días manjares,

endulzarás el agua que ha de purificar mis labios,

te obligaré a sacar de mí

toda la amargura que me arruina,                                                                                   

como quien saca del fuego el metal dorado.

Te haré raptar y me entregaré a los dioses en ofrenda,

me daré a tus días como dócil cortesano,

fuente donde mitigar el hambre y el deseo,

donde la carne sea prolongación de la carne,

magia de fuego iluminando la noche protectora.

 

Amada, atizaré tu corazón con un manojo de lunas llenas

en la estación más pura de tu carne,

esperaré escuchar tu canto, el latir de tus deseos

aleteando con un susto bajo la piel

donde pastar las mejores hierbas de la mañana

cuando el sol se anuncie en el aroma de las campanillas. 

Amada, tocaré en ti las espigas tempranas del rocío,

beberé en las húmedas concavidades de tu cuerpo

toda la embriaguez, para esparcirme en el cielo como Dios.

Para en libertad recorrer despacio el sobresalto

florecido en las yemas de tus pechos.

 

 

LAS NOCHES

 

Mi lujuria

ve en los cordeles de la ropa

las formas ausentes de la amada

Juan Manuel Roca

 

El vecino del frente no sabe mi dolor.

La orquesta está muerta

y yo soy un impostor que observa el agua.

Me fastidia la espera,

beber la pulpa de los frutos secos del olvido.

Cada día despierto para levantar la casa.

El  augurio de tu voz anida en mis oídos

aves del verano,

criaturas de fuego hacen cenizas el corazón.

Para que no se me ahueque el alma

me pongo a asuntar el viento,

cualquier música de los atardeceres.

Soy el hijo del carpintero y mi destino está echado.

Escribo cartas de amor en las paredes

con la luna de este mes y la respiración de los hijos.

Alrededor todos están ebrios y su derrotero es la demencia,

y soy uno más en la nave del inferno 

cayendo al fuego de los herejes.

Nadie me espera.

Las noches aúllan, se estremecen los pilares y la casa.

La lejanía me ahoga,

Los bares y cafés han cerrado

los amigos izan velas y se alejan.

Las piedras se levantan para hacer visible el muro.

El tiempo es un fusil que me asecha.

Entono un canto por si no llegas,

la nostalgia sangra en mí como fase de lunas,

y tu recuerdo me escuda.

 

 

 

 

 

 

NOMBRARTE

 

 

A Yanira Álvarez García

 

Yo no te buscaba pero te vi.

 Fito Páez

 

Te llamaré Luna, Abril,

Mayo, Sol, María,

Musa, Oasis,

aunque las ratas me carcoman

y en ello sucumba mi memoria.

 

 

SALMO

 

Mañana. El día de la victoria

te llevaré tomada de la mano,

a pasear bajo el estrellado cielo

Pham Tien Duat

 

Con el silencio de unas horas va quien padece con su noche acuesta en el morral sangrante, hago una parada en el malecón a mirar por tus ojos las metafóricas aguas del río Bayamo, dibujo las riveras de antaño, presiento el ronroneo liquido bañar la tierra, en mis dedos las húmedas entrañas de tu bolero de dos puntas carnales, el tictac del reloj de la Catedral San Salvador estrangularse en tu pecho, el clarín de los cubanos en la Plaza del Himno al repique de los cascos de alazanes en los adoquines,

se alza en mis oídos un grito al machete, bebo en tus labios la oscuridad de la Patria, en mí se regocija el infortunio, mi padecimiento se debate en las Canteras de San Lázaro,

muchacha, el dolor no me puede matar, atiza con tu sangre menstrual la lumbre en mi raíz, hazme creer la libertad, palma real con trino de ave nacional hacia la tienda de tu cuerpo rotundo, frondoso, no me olvides, acontece en medio de la amargura,

luz, disgrega la mazmorra que salta en el cadalso, se alza por el Camino de la Isla para hacer mi sueño pesadilla, Yo te prometo una bomba de gladiolos, tengo hambre de ti, entono una independencia ajena, y no me doy el lujo de estar triste.

 

 

RETROSPECTIVA

 

Cuando más lejanos, inalcanzables

te parezcan tus sueños

presta atención al viento

y óyelos venir en su ruido limpio y eterno.

Raúl Rivero

 

Cuba, voy con el morral acuestas, es marzo, estoy a la ofensiva, un nombre de mujer se cuela, pesa como abril, no veo llegar las lluvias, canto, y aconteces, oasis en medio del desierto, la existencia mía está en el cadalso, angustia, Paralelismo, Parametrado, ¿Retablos? ¿Zapateros remendones? ¿Relojeros? ¿Viejas imprentas con linotipos de pedal? ¿Puestos de fritanga? ¿Barberías del barrio? ¿Hornos de carbón? Asaltados, clausurados, intervenidos cincuenta y ocho mil doce puestos de trabajos, ¿Un lastre la sociedad? ¿Socialismo? ¿País soñado? ¡Urra! eso fue ayer, vamos cuesta bajo, abuela está en el patio, llora, resarce inocencias, tira a las gallinas el desencanto: Cuba, no me ausento, te padezco en carne propia, y no tiemblo, mi acíbar es de dolor, Cuba.

 

 

BAYAMESA

 

Vas por el Boulevard con mi ramillete de olores,

da envidia, hechiza, relampaguea,

pesan en el ramo los ojos de las transeúntes, moscas inquietas,

curiosean el mundo que ya va en ti,

que se aploma soberanamente en la colmena fabricada a capricho,

manojo de voluntades por el Paseo aroman la mañana,

brazada de leña que arde en el hogar.

 

 

NO ME DEJO VENCER

 

Me dejo tuyo para ser

eres asunto importante personal

raspo en el muro la brisa baja con tus querencias

flagela el hollín (bagacillo) en tiempo de zafra

temporada de caza aves silvestres salvajes vienen de la diáspora

vuelan dentro de la campana

respiran en el aire la pólvora que se deshoja

el discurso del sofista impugna el alma que da muerte

el día se gasta cuando la luz se doblega se desmalla se humilla

cuando deje de ejercitarse en el gimnasio

me tomes del brazo como el amado

esparzas en mi pecho tu ramo de jacintos jazmines

sin renunciar a la rebelde intensión de increpar mi alegato

osadía

soy tu contrario lo asumo me sumo

no sacarnos los trapos sucios

derribar la puerta que atasca tu mente

con confianza duerme desnuda en mi costal

no temas al interrogatorio las torturas

la zarza de la desidia es la venganza

no me muevas la tabla encímate e incítame a resucitarte.

 

 

YO PRESENCIÉ ESA LUZ

 

Los poetas se mueren casi siempre:

de amor, de ira, de cansancio

y hasta de verdad.

Sonia Díaz Corrales

 

Te brillan cometas apenas racimos tintos de sangre vibras son intangibles inefables inasibles sin pudor anulan la sierpe original en el árbol el fruto despierta destellos fuego de la existencia no el azar concurrente es matemática Dios forja hila paciente los arteros  destinos no es la vida no el cántaro no el oráculo todo va gravado en la creación en la palma de tu mano no es el sueño colgado del sueño glorificación no es que seamos islas solitarias a la deriva apóyate en mi corazón lee en las líneas de mis ojos el paso hacia mañana decisivo no ir en abismos la luz que en ellos arde templa empuja la barca florece despierta hay que levantase para que icemos de un solo palo  la casa las utopías los hijos la Patria bajo un mismo cielo multiplicarse en la mesa el vino el pan los peces la libertad el decoro el derecho no sea espejo abstracto corrosivo la miel no se fermente ¿dónde está la aspirina del tamaño del astro rey? Me duele la crisma de la irrealidad las cosas no son tal como se muestran consistentes al mercadeo todo confiscado hay que sonreír el arte de simular guarecerse del remordimiento a todo uno se acostumbra guardarse las faltas rectificar un año y otro los desmanes del líder nuestro secreto la hoguera pide sacrificio culpables para alimentarse anudarlos anularlos conjugarlos conjurarlos al silencio a la cruz soy lo prohibido no te atreves a nombrarme pero sé brilla la estrella lo digo no está lejos ya madura en mí la humanidad en la conversión veremos volar la paloma cantar al gallo que no nos señalen con el dedo hay que permanecer vivos cantemos el asombro el susurro amor mío no mentir que no nos amordace el humus la desesperanza no me callo para protegerte preservarte no hago alianzas si no está mordida en la piedra viva su dignidad estoy en la mirilla telescópica del dictador el indiferente el censor el déspota el esbirro el tirano diabólico convulsiona rabia dominante tiro franco apunta al girasol que bombea mis signos vitales en el pecho diana disparo al blanco fogoso absoluto lago dulce muchacha no puedo vivir con el antifaz.

 

 

Leer Café amargo me devolvió a una etapa de voracidad en la lectura. No sé si será el mejor libro de Rafael Vilches Proenza, lo que sí sé es que resulta el más desgarrador, doloroso, y sincero. No hay en él una pizca de cinismo. Todo aquí es corazón abierto y sangrante.

Carlos Manuel Pérez

(Kansas City)

 

Confieso, tampoco sé/ tanto súbito motivo/ que ofrece, para estar vivo/ y ser despierto, la fe./ Ebrio de patrio café/ (mi vicio: sorbo y letargo),/ bebo un porvenir amargo,/ y acudo a fértil lectura/ que endulza la quemadura,/ sin embargo. Sin embargo…

Diusmel Machado Estrada

(Guáimaro)

Rafael Vilches Proenza

(Vado del Yeso, Río Cauto, Granma, Cuba, 1965). Lic. Educación Artística en Artes Plásticas. Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Premio de poesía “Manuel Navarro Luna” en 2004 y 2010, con El único hombre (Ed. Orto, 2005) y País de fondo (Ed. Orto, 2011). Ha publicado Ángeles desamparados (Novela. Ed. Bayamo, 2001 / El Barco Ebrio, España, 2012), Dura silueta, La Luna (Ed. Bayamo, 2003), Trazado en el polvo (Ed. Holguín, 2006), Tiro de gracia (Ed. Holguín, 2010), Lunaciones (Letrabierta, La Habana, 2012), Café amargo (Miami, EE.UU, 2014). Textos suyos se han publicado, además, en España, Italia, Nueva Zelanda, Alemania, Puerto Rico, México, Honduras, Brasil, Chile, Canadá, Argentina y EE.UU.

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