Mitos y leyendas de Ciego de Ávila

Lago La Turbina en Ciego de Avila
Niño pescando en el lago La Turbina, junto a la ciudad de Ciego de Ávila, donde según las leyendas habita una Madre de Aguas asesina. Foto:

Ofrecemos a continuación algunos mitos y leyendas originados en la región de la actual provincia de Ciego de Ávila, en el centro de Cuba, y recopilados por el gran escritor y folclorista Samuel Feijóo (Villa Clara, 1914-1992). En estas historias aparecen seres fantásticos y hechos extraordinarios pertenecientes a la tradición oral de Cuba.

 

MADRE DE AGUAS GUARDA BIAJACAS

En el ojo de agua que llena el canal que pasa por el Uno de España vive una Madre de Aguas. Yo no la he visto ni quiero verla. Pero dicen que sale a coger sol, que es como un majá muy largo, con dos tarritos en la cabeza.

Una vez un muchacho se resbaló y cayó en el ojo de agua y por poco se ahoga, porque el majá lo enroscó por las piernas y le halaba pabajo. Tuvieron que halarlo con fuerza porque ese majá se lo llevaba.

También en ese ojo de agua hay unas biajacas grandísimas, que se ven claritas ahí. Pero nadie las puede pescar. Ese es otro misterio del ojo de agua y su madre.

 

MADRE DE AGUAS ASESINA

Hay en esta ciudad una laguna que le llaman La Turbina. Allí se bañan muchas gentes, grandes y chicos —yo también— y es el caso que cada cierto tiempo se ahogaba alguien y la gente lo atribuía a que el primero que se ahogó se le quedó el espíritu maligno allí y cada cierto tiempo buscaba compañía y halaba al infortunado de turno.

Otros decían que había una serpiente que agarraba al infeliz y se lo llevaba hasta el fondo. También decían que el agua depositada en ella tenía temperaturas distintas a ciertos pies de profundidad, causando repentinos calambres.

Lo que sí puede que sea aceptable es que como allí había una cantera de los ferrocarriles desde la dominación española, quedó hasta con vagones de ferrocarriles desechados, no percatándose de una serie de manantiales que allí salían, los cuales con el tiempo anegaron los hierros salientes, y puede ser que esos obstáculos hacían que cuando el bañista tropezaba con ellos se les acalambraban los pies.

Güije - pintura de Silvia Portal
Pintura “Güije” de Silvia Portal, artista naif de Ciego de Ávila

EL GÜIJE TIRAPIEDRAS DE VIOLETA

Yo nací en Dominicana y vine en 1915, de dieciocho años, para Cuba. Viví muchos años en Oriente, me conozco toda la provincia de Oriente.

Después vine a pie para Camagüey y aquí en Violeta fue donde oí hablar de güijes por primera vez hace como treinta años.

Decían que en el ojo de agua que hay en la colina Uno de España había un güije que tiraba piedras a todo el que pasaba por ahí.

La Guardia Rural no tenía descanso velándolo, pero nunca lo pudieron coger, porque el güije es un animal que tira piedras, pero nadie sabe cómo es porque no se puede ver.

(Informante: Otilia Valladares, setenta y seis años. Violeta.)

 

LA “PELÚA” DE MORÓN

Hace más de quince años hubo un haitiano que iba a las lomas a cazar jutías y en una de esas cacerías el haitiano desapareció, creo que fue por espacio de una semana. Al fin, el haitiano, al término de ese tiempo, llegó un mediodía al pueblo de Morón dando gritos y relató que había estado preso por un monstruo, que describió así:

Era una mujer, pero cubierta de pelo. Ella medía alrededor de siete a ocho pies, y la forma de cautiverio consistía en que lo metió en una cueva y lo tapó con una piedra grande en la boca de la cueva.

El preso no pudo describir con qué fin lo tenían preso, porque, hasta más, la “pelúa” lo alimentaba con plátanos maduros que ella misma le buscaba. El haitiano llegó con los pies todos desgarrados, pues ella para que no escapara se los pisoteaba.

El haitiano vio una vez que la “pelúa” al salir dejó la cueva semiabierta. Se quitó pedazos de su ropa y se los amarró en los pies. Con esfuerzo, pudo abrir más la cueva, y cuando pudo salir echó una zanca... que los carcañales le daban en el pescuezo, y así llegó al pueblo y narró a la policía todo lo que le había pasado.

(Informante: Ireido Rodríguez Morales)

 

EL TESORO DEL TATARABUELO

Al norte de esta ciudad de Ciego, en El Colmenar, hay una familia de apellido Gómez que cuenta que su tatarabuelo salió un día con dos mulos cargados de onzas de oro, él acompañado de un esclavo, y cogió un camino y la familia cogió por otro. Cuando se volvió a reunir con la familia el esclavo había desaparecido. Cuentan que después de enterrar aquel tesoro el tatarabuelo mató al esclavo, y él a los pocos días murió del cólera, diciendo en su estado ya de coma “en el bibijaguero, en el bibijaguero, toma Imundo, toma”. Imundo era el esclavo. Hay al norte de esta ciudad una zona como de unas doscientas caballerías donde se considera está dicho tesoro. Todos los campesinos de la zona cuando observan cosas insignificantes laborando la tierra dicen: “¡Ahí está el tesoro!”

(Informante: Álvarez Franco. Ciego de Ávila)

 

LA CASA EMBRUJADA

A la salida de Ciego, cerca del aeropuerto, se cuenta lo siguiente: Existe una casa la cual permanece todo el tiempo cerrada. Al preguntarle a los vecinos de la zona por qué esa casa en tan buenas condiciones permanece cerrada y sin habitar, cuentan que en ella vive solamente un señor de cierta edad, el cual vivía con su señora, la que murió hace algunos años, y que después de la muerte de dicha señora nadie más ha podido habitar la casa, solamente el señor de edad; que se sienten ruidos extraños por la noche, que todos los objetos se mueven y que las ventanas y puertas se abren y se cierran solas y que en una ocasión fue una visita y se quedó a dormir por la noche, y por la madrugada, sin que ésta se diera cuenta, fue llevada y arrojada al patio, lugar donde amaneció al día siguiente. En otra ocasión hubo de pasar lo mismo con otro familiar del señor que vive en la casa: a las cuatro de la madrugada fue puesto en el patio y no pudo volver a entrar porque las puertas estaban completamente cerradas.

(Informante: C. Montesinos)

Samuel Feijóo

Samuel Feijóo (San Juan de las Yeras, Villa Clara, 1914-1992). Uno de los más importantes escritores y artistas cubanos de todos los tiempos. Reconocido poeta, narrador, dibujante y pintor, fundó las revistas Islas (1958-1968) y Signos (1969-1985). Fue un acucioso recopilador y estudioso de la cultura popular campesina. Recorrió el campo cubano, pueblos y bateyes, en busca de mitos, leyendas y tradiciones que agrupó en libros como El negro en la literatura folklórica cubana (1980), Mitología cubana (1980) y Mitología americana (1983). Rescató además dicharachos, trabalenguas, refranes, adivinanzas, cuartetas, décimas antiguas e historias de campos. Entre sus poemarios más notables están Camarada celeste (1944), Aventuras con los aguinaldos (1947) y Beth-el (1949).

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