Árbol que nace invertido

Se vende aire
Se vende aire(cartel). Foto: Francis Sánchez
Imagen: Francis Sánchez

Árbol que nace invertido
jamás su tronco endereza.

Manuel Sosa

Sólo dos versos octosílabos, en esto consistió el correo electrónico enviado por el poeta Manuel, o el amigo Manolo, respuesta a la noticia de que la revista Árbol Invertido había perdido el apoyo del CPLL (Centro Provincial del Libro y la Literatura), lo que significaba una especie de autorizo para la tala. Entonces recibíamos notas solidarias semejantes desde muchas partes —corría el mes de marzo de 2006—, porque previamente habíamos circulado el siguiente mensaje que se reprodujo en sitios de internet:

 

Árbol invertido fue, hasta el mes anterior, publicación electrónica amparada por una institución estatal cubana, el Centro Provincial del Libro y la Literatura de Ciego de Ávila. Esta institución ha decidido retirarle su apoyo. A partir de ahora, los realizadores, Ileana Álvarez y Francis Sánchez, trataremos de mantenerla con vida como podamos, quizás haciendo uso todavía del correo electrónico, aún no sabemos si con la misma frecuencia mensual —realmente será en el tiempo que nos deje la lucha por la supervivencia y con los medios que se nos permita—. Sí tenemos garantizada desde ya cierta ventaja: disfrutar una mayor independencia personal; claro, con tantos sacrificios y tanta incertidumbre como esto puede significar hoy en Cuba. El Árbol Invertido lo hicimos circular cada mes por correo electrónico. Hubo intentos de alojarlo en el sitio de la Dirección Provincial de Cultura de Ciego de Ávila (www.ornofay.cult.cu), esfuerzo cuyo fracaso no viene al caso describir, así parece que aún puede verse allí el número cero, correspondiente a febrero del 2005, y quedan por ahí otros números aparentemente instalados pero que no abren. Salud y suerte les deseamos a todos los amigos y lectores de buena voluntad. Parados de cabeza podemos empezar a ver las cosas de modo diferente. Las raíces, al viento.

 

A nuestro clamor, acudieron autoridades del Ministerio de Cultura interesadas en el asunto, hubo reuniones, y la pequeña revista —nacida en febrero de 2005, poco más de un año antes— volvió a contar con el patrocinio de una institución que le garantizase una fotosíntesis aparentemente normal. A partir de ese momento, recibiría hospedaje en el portal web de la Dirección Provincial de la Cultura.

Se diseñó un perfil, se mantuvo el dibujo de Sigfredo Ariel como identificador —arbolillo venido desde las entrañas—, y se crearon las bases de datos electrónicas que empezaron a actualizarse mensualmente con la salida de cada número. Entre los contenidos definitorios de la publicación destacaba la poesía, pero, si ello al principio implicaba excluir otras formas, poco a poco fue abriéndose el espectro de temas y géneros, sin abandonar la idea de que el fermento esencial del lenguaje creativo reside en el impulso ascendente de la lírica.

Constituía un proyecto no mediatizado por intereses institucionales y oficiales como usualmente ocurre con  los medios de expresión. Se promovía la libre compañía de autores que «venían» de todas partes y hacia todas partes «iban», con cualquier credo, incluidos los del exilio cubano. Y el proyecto digital devino, a través de los cuatro años que sobrevivió, puerta de salida hacia «el gran tiempo», pero también entrada, quicio de encuentros en la individualidad de dos poetas empeñados en defender el derecho a habitar una voz propia, un espacio íntimo y abierto a través del coro y los ruidos de la sociedad, por eso quienes llegaban hasta el sitio web podían leer, en la página inicial, esta presentación:

 

Árbol invertido [...] es obra personal de los escritores Ileana Álvarez y Francis Sánchez. Constituye un espacio para el (re)conocimiento y la confluencia de la literatura y las ideas que la abonan. Aunque deviene genuina expresión nuestra, alternativa personal, pendiente de circunstancias aquí y ahora, la proyectamos mejor que nosotros: sin limitaciones, sin fatalismos geográficos, históricos o estéticos. Desde estas páginas, abiertas a la colaboración de escritores de todo el mundo, intentamos cobijarnos por medio de las palabras en aquella «aristocracia de intemperie» a que llamaba el poeta Juan Ramón Jiménez. 

Nos interesa sobre todo la promoción de las personas y la cultura que mantiene en su centro al individuo como rasgo de la riqueza de un sistema imaginario fundado en una aproximación a ideales de libertad y diversidad. Resulta ardua empresa hacer posible un nuevo número cada mes. Confiamos en que los verdaderos florecimientos llegarán por acumulación, resultado de ese «rasguño en la piedra» de que hablaba José Lezama Lima, «el paso del mulo en el abismo». [...] Las ilustraciones que preferimos son los propios rostros de la gente que hace y piensa la literatura.

 

El ideal de «libertad y diversidad» se mantuvo con anclaje en la poesía. La medida casi provinciana de una empresa íntima, y mínima, no constituía precariedad que aspirásemos a superar, sino todo lo contrario, forma capsular de la autenticidad ansiada en un ambiente afectado por las sobredimensiones y la caricatura.

Ajustado a la austera necesidad de toda raíz aparentemente detenida bajo tierra como rama sobre el aire, está el ser del bosque, la razón de ser primigenia, espesura mayor que la de los árboles que se repiten y reúnen. Y si un concurso internacional se auspició, este fue, claro  —en armonía con tal «ambición»—, para haiku. Compartir simpatías, personalidades, y establecer cálido contacto, también quedaba explícito desde la política de ilustrar acudiendo a los rostros de los autores. Levadura de la revista lo era el resultado de ese intercambio de presencias. Un cordial botón de muestra lo tenemos en la décima de un poeta cubano residente en Miami, Francisco Henríquez:

 

ÁRBOL INVERTIDO

 

Me monto en mi chevrolet

para dar un recorrido

por el Árbol Invertido

—la Cuba en el Internet—.

Viven allí en su chalet

Francis y la culta Ileana,

que la décima cubana,

desde ese país del cielo,

ponen en airoso vuelo

con la meta en el mañana.

 

Se contó con la ayuda del Frente de Afirmación Hispanista y su presidente, Fredo Arias de la Canal. Pero se dependía de un sitio web. Entre atrasos, baches y dificultades, Árbol... empezó a «sufrir las ventajas» de verse colgada a una institución con escasas posibilidades, y dudosa voluntad, de darle apoyo. No obstante, la revista existía, alcanzaba resonancia entre la comunidad intelectual, por eso en representación suya asistía Francis Sánchez al primer festival de publicaciones culturales electrónicas organizado por Andrés Mir y su proyecto Esquife, bajo auspicio de la AHS (Asociación Hermanos Saíz) nacional. Este evento, rara mezcla de diálogo entre participantes y ambiente de censura para el público, se desarrolló en el Museo Nacional de Bellas Artes y la Casa de la Poesía, en La Habana, a finales del 2009. Lo cierto es que a Árbol Invertido le había llegado por esos mismos días la hora de no salir más, y a nadie le importaría aparte de sus realizadores, ya sin deseo de clamar.

El último número, correspondiente a septiembre de 2009, vino a rendir homenaje al poeta Roberto Manzano que arribaba a su 60 cumpleaños. Para ese momento se había inaugurado una nueva dimensión del proyecto como matriz de producciones audiovisuales, con el estreno del corto «Árbol invertido», a partir del poema de Ileana Álvarez,  y el documental «Patria de mis ojos», sobre el sexagenario autor de Canto a la sabana, poemario cumbre de la «poesía de la tierra», escrito en la ciudad de Ciego de Ávila en 1975 y que, por su acendrada pertenencia lírica en un medio hostil, había tenido que pagar con unos veinte años de ineditez.

Sobrevino aparentemente el fin de la publicación. Parecía definitivo. Sin embargo, ahora nos encargamos de que haya significado sólo el cierre de una etapa. Algunos escritores, fundamentalmente poetas, hemos decidido retomar el proyecto para fundar el Grupo «Árbol invertido» y relanzar, con nuevo aire, la revista del mismo nombre.

Reconocemos el valor del Árbol... «personal» en su primera etapa digital, cuya identidad asumimos, su historia, su instinto o perspectiva, pero con la idea de llevar adelante un proyecto nuevo.

Impresa, frecuencia cuatrimestral, la nueva publicación no será sólo el órgano de difusión del Grupo, pues esperamos dar a conocer las obras de quienes se decidan a colaborar. Solicitamos colaboraciones (sin que podamos pagar derechos de autor) que cumplan, por única norma, con la «regla de oro» o ley universal del amor y aspiren, también, junto con nosotros, a «verlo todo distinto». Ah.

 

Grupo «Árbol invertido»

Abril, 2013

Dirección de la Redacción de Árbol Invertido: Martí 352

La Redacción de la revista Árbol Invertido está integrada por un grupo de escritores cubanos e independientes que residen en Cuba, como Francis Sánchez, Ileana Álvarez y Rafael Vilches, entre otros. La dirección postal de la Redacción es la siguiente: Calle Martí, 352, e/ Estrada y Chicho Torres, Ciego de Ávila, Cuba, cp. 65200.

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